Resistencia a los antibióticos

Antes de que existieran los antibióticos, la mitad de la población mundial moría por infecciones y muchas personas fallecían durante los primeros años de la infancia. Ahora nos enfrentamos nuevamente a problemas, a no ser que de alguna manera podamos controlar la resistencia a este tipo de medicamentos.

La medicina moderna tal y como la conocemos se basa en los antibióticos en más de un sentido, y esa base se ve gravemente amenazada por la aparición de microbios que son resistentes incluso a los antibióticos más agresivos que se utilizan como último recurso. Las bacterias y otros microorganismos no son solo meros enemigos que debemos aniquilar. Los microorganismos son parte de nosotros pues formamos parte de un ecosistema bacteriano y muchos de nuestros procesos biológicos dependen de ellos. Incluso ciertos tipos de virus desempeñan un papel importante y de apoyo en la salud humana. Las bacterias son sumamente adaptables y este es uno de los problemas en torno a la resistencia a los medicamentos que enfrentamos en la actualidad como consecuencia de haber utilizado antibióticos de forma incorrecta por décadas.

Si los humanos pudieran compartir sus genes, podría cambiar el color de sus ojos de azul a cafés con el simple acto de pararse junto a otra persona de ojos cafés. Para las bacterias, esta capacidad indica que pueden propagar la resistencia a los medicamentos a otras bacterias a velocidades sorprendentes. Por desgracia, los científicos subestimaron drásticamente la velocidad a la que la resistencia se puede propagar y ahora nos enfrentamos con un plazo mucho más corto de lo que se esperaba, en lo que se refiere al final de los antibióticos en la medicina.

El uso excesivo de los antibióticos en la medicina humana es un factor que contribuye al aumento de la resistencia a los medicamentos entre las bacterias. Los antibióticos tienen efectos tanto a corto como a largo plazo sobre la composición y la salud de los microbios intestinales. Nuestro microbioma desempeña un papel fundamental en su función inmunológica y salud general. No debemos tomar y  dañar nuestro microbioma con un antibiótico a menos que sea estrictamente necesario.

Los niños tratados con antibióticos también aumentan el riesgo de desarrollar problemas de salud en la adultez, lo que los hace más susceptibles a enfermedades infecciosas, alergias, obesidad y trastornos autoinmunes conforme van envejeciendo.

Se debe frenar el uso de antibióticos en la producción de alimentos. Existen 12 patógenos resistentes a los antibióticos que suponen una “grave” amenaza para la salud pública, y un tercio de ellos se encuentran en los alimentos. Estos 4 patógenos resistentes a los medicamentos son: Campylobacter, Salmonela, E. coli y Shigella.

Aunque el ganado a veces necesita antibióticos para curar alguna infección, se utilizan rutinariamente antibióticos con el fin de acelerar el crecimiento y contrarrestar tanto la falta de higiene como las condiciones de hacinamiento de los animales no criados en libertad ni alimentados con pasto. La cría industrializada debe su éxito al uso rutinario de antibióticos. Utilizar antibióticos para fines agrícolas está sustentando y acelerando la propagación de bacterias resistentes a los medicamentos. La resistencia a los antibióticos se propaga de diversas maneras. Las bacterias resistentes a los medicamentos se acumulan en el estiércol que luego se esparce en los campos y penetra en las vías fluviales, lo que permite que el tipo de bacterias en cuestión se extiendan por todas partes y, finalmente, se introduzcan en la cadena alimenticia y lleguen a nuestros alimentos.

Un tipo de virus llamado bacteriófago, o simplemente “fago”, es un depredador natural de las bacterias y puede erradicar a las bacterias que los antibióticos no pueden. De hecho, por cada bacteria intestinal, existen cerca de 10 fagos. Dondequiera que residan las bacterias, los fagos estarán presentes porque dependen de estas para sobrevivir. La evidencia sugiere que los fagos auxilian a los animales y humanos para evitar infecciones bacterianas y controlar la composición de microbios beneficiosos en su cuerpo. Puede infectarse de manera inocua con el fago adecuado, esto podría ser una terapia para vencer la resistencia a los antibióticos. Los fagos se especializan en romper y matar ciertos tipos de bacterias, al retenerlas para duplicarse. El factor que hace que los fagos sean únicos es que no pueden afectar ninguna otra célula además de las bacterias, por lo que representan una gran esperanza como terapia dirigida contra las infecciones bacterianas.

En vista del creciente problema en torno a las enfermedades resistentes a los antibióticos, sería aconsejable emplear técnicas y estrategias que además de reducir su riesgo de contraerlas, también ayuden a reducir la propagación de la resistencia a los antibióticos en general. Aunque el problema de la resistencia a los antibióticos debe solucionarse a través de las políticas públicas a nivel nacional, mientras más personas participen a nivel personal, obtendremos mejores resultados.

Estrategias a nivel personal que debemos utilizar que incluyen:

  • Usar antibióticos solo cuando sea estrictamente necesario. Si tomamos un tratamiento de antibióticos, hay que volver a poblar el intestino con bacterias beneficiosas, o comiendo alimentos fermentados o tomando algún probiótico de alta calidad.
  • Como una medida preventiva integral, tener el nivel de vitamina D (tomar sol sin quemarse) a un óptimo nivel todo el año junto con la vitamina K2, sobre todo durante el embarazo. Otros compuestos naturales, como la vitamina C, aceite de orégano, ajo, equinácea y aceite de árbol del té, pueden ayudar a mejorar la función del sistema inmunológico con el fin ayudar a eliminar una infección.
  • La plata coloidal de alta calidad puede ser una valiosa adición a nuestro botiquín para tratar heridas y raspaduras. La plata coloidal es un eficaz antibiótico natural y la investigación demuestra que puede ser útil contra algunos patógenos resistentes a los antibióticos.
  • La miel de Manuka, de Australia,  se puede utilizar para aplicaciones tópicas. Este tipo de miel puede erradicar eficazmente más de 250 cepas bacterianas, esto incluye a ciertas variedades resistentes a los medicamentos.
  • Evitar productos antibacterianos para el hogar, artículos como jabones antibacteriales, desinfectantes para manos y toallitas, pues estos también promueven la resistencia a los antibióticos.
  • Se debe lavar las manos con agua tibia y jabón normal con el fin de evitar la propagación de bacterias.
  • Tener sumo cuidado al lavarse las manos y limpiar las superficies de la cocina después de haber tocado carnes crudas, ya que probablemente esté contaminada con bacterias potencialmente peligrosas.
  • Comprar las versiones orgánicas y  ecológicas, libres de antibióticos en la carne y otros alimentos. Reducir la propagación de bacterias resistentes a los antibióticos es un importante motivo para consumir exclusivamente productos y carne de animales alimentados con pastos y criados en libertad. Sería ideal poder  cultivar y criar nuestros propios alimentos.

Un comentario en “Resistencia a los antibióticos”

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