Cálculos en la vesícula (cálculos biliares)

 

Se produce por un desequilibrio químico en la composición de la bilis dentro de la vesícula biliar. La bilis, producida por el hígado, ayuda a la ruptura de lípidos. Este desequilibrio provoca la formación de cristales minúsculos que pueden convertirse en piedras que miden desde unos pocos milímetros hasta algunos centímetros.  Existen dos clases fundamentales de cálculos: los de colesterol y los pigmentarios. También existen las piedras mixtas de colesterol, que son más frecuentes y su composición incluye, además, calcio, bilirrubina, proteínas, carbonatos y fosfatos. Ambos tipos están relacionados con la alimentación. Los  pigmentarios, no guardan conexión con la dieta.

La probabilidad de padecer cálculos biliares es cuatro veces más elevada a partir de los 40 años. También es mucho más frecuente entre las mujeres, tanto por el consumo de la píldora anticonceptiva como por los embarazos debido, posiblemente, a la acción de los estrógenos sobre la bilis. Otros motivos frecuentes son: la obesidad o sobrepeso, el exceso de bilirrubina, llevar una dieta rica en grasas y azúcar y pobre en fibra y líquidos, padecer cirrosis hepática, sufrir diabetes mellitus o enfermedad de Crohn o por afecciones que provoquen una excesiva destrucción de glóbulos rojos. Es factor de riesgo  la pérdida rápida de peso por seguir una dieta muy baja en calorías o tras una cirugía para atajar problemas de sobrepeso y obesidad.

A veces no aparecen síntomas para reconocerlo y otras veces aparecen signos que delatan su existencia: Dolor que aparece de improviso y dura unos instantes en la parte superior derecha del abdomen o entre los omóplatos,  náuseas o vómitos, distensión abdominal, intolerancia recurrente de alimentos grasos, cólicos, eructos, gas, indigestión. Además pueden producir, sudoración, escalofríos u ojos y piel amarillenta

Solo los cálculos de 5 milímetros son detectados en una ecografía o se puede realizar una endoscopia con producto de contraste o un TAC, pruebas de función hepática o análisis  de bilirrubina o enzimas pancreáticas.

 Se ha estado recurriendo a la llamada extirpación de la vesícula biliar o  se recurre a la colecistectomía laparoscópica (con incisiones pequeñas y una recuperación más rápida).

Se deben evitar las carnes rojas, hígado, vísceras, harinas, dulces, leche de vaca, chocolate, salsas,pescados azules y el alcohol. Nada de azúcar, cafeína, las grasas saturadas o las bebidas carbonatadas. Hay que comer varias veces al día y en pequeñas cantidades. Hay que aumentar la ingesta de verduras y frutas (excepto aguacate o coco), así como enriquecer la dieta con granos integrales como arroz, pasta y pan integral.

Hay que beber mucha agua  y practicar ejercicio físico.

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