Autismo y folato

El alto  incremento del autismo tiene su origen en varias fuentes. Una amplia variedad de trastornos cerebrales son el resultado de respuestas individuales a las exposiciones tóxicas de diversas fuentes mientras se está en el útero como son los  pesticidas como el glifosato. Este producto químico podría ser un factor determinante detrás de muchas de las enfermedades crónicas que se detectan en las sociedades occidentales. El autismo no solo es un problema relacionado con la exposición a los plaguicidas. Las madres que están expuestas a pesticidas durante el embarazo también tienen un mayor riesgo de parto prematuro. El glifosato destruye la salud y contribuye al desarrollo de enfermedades crónicas y trastornos cerebrales como el autismo y el glifosato altera el microbioma intestinal. También se cree que tener una alteración microbiana en el intestino es un factor que contribuye significativamente al desarrollo del autismo.

Se ha demostrado que los bajos niveles de folato (vitamina B9, cuya versión sintética es el ácido fólico) desempeñan un papel en una variedad de trastornos neurológicos. El folato es producido de forma natural por los microbios del intestino, y dado que el glifosato altera el microbioma intestinal, podría provocar una disminución de la capacidad de producir folato, esto induce a la deficiencia de folato. Tomar la cantidad recomendada de ácido fólico en el momento de la concepción en realidad podría reducir el riesgo de que nuestro hijo tenga autismo relacionado con el uso de pesticidas. Los niños cuyas madres tomaron 800 microgramos [mcg] de ácido fólico o más  tuvieron un riesgo significativamente menor de desarrollar trastorno del espectro autista incluso cuando sus madres estuvieron expuestas a pesticidas domésticos o agrícolas que están asociados con un mayor riesgo. Repetidas exposiciones a pesticidas son un riesgo alto de tener un niño con autismo. Quienes corren el mayor riesgo son las madres con mayor exposición a los pesticidas y menor consumo de ácido fólico. El folato desempeña un papel fundamental en la metilación del ADN (un proceso mediante el cual los genes se activan o desactivan), así como en la reparación y síntesis del ADN.

Ser deficiente en folato durante el primer trimestre del embarazo es un importante factor de riesgo para el desarrollo de defectos del tubo neural tales como espina bífida, anencefalia y exencefalia.

Aunque los estudios confirman que el folato parece ser un protector contra los cánceres de mama y útero, desde que se introdujo la fortificación de los alimentos con ácido fólico, se le ha relacionado con un aumento en el cáncer colorrectal.

Los estudios también han confirmado que el ácido fólico inactivo permanece presente en la sangre de las mujeres posmenopáusicas que toman suplementos de ácido fólico todos los días, y que las células asesinas naturales disminuyen en presencia de altos niveles de ácido fólico.

El folato también estimula la proliferación porque es necesario para la síntesis de ciertos nucleótidos de ADN. Una vez que tenemos un cáncer en desarrollo, el folato fomentará al cáncer a hacerse más grande. Parte del programa de quimioterapia que se usa para tratar el cáncer incluye medicamentos anti-folato: medicamentos que interfieren en la señalización del folato.

Si bien previenen el crecimiento del tumor existente, también fomentan nuevas mutaciones del ADN, lo que podría conducir a metástasis del tumor y también causará un mayor riesgo de que se desarrollen nuevos tipos de cáncer…

Sin embargo, se están administrando ampliamente dichos tratamientos de quimioterapia anti-folato con el fin de reducir la biodisponibilidad del folato de forma activa, del cual se ha demostrado que estimula el desarrollo del cáncer, tanto para el cáncer de mama como para el linfoma no Hodgkin”.

Mientras que tener las cantidades suficientes de folato ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer, el ácido fólico en exceso (su forma sintética) puede estimular el crecimiento tumores, además la supresión de la biodisponibilidad del folato también promueve el desarrollo del cáncer.

Una de las razones por las que el ácido fólico no tiene los mismos efectos que el folato se relaciona con la forma en que éste se metaboliza en el cuerpo. El folato natural se metaboliza en el intestino delgado. Mientras que el ácido fólico sintético primero es reducido y metilado en el hígado, donde se requiere una enzima para convertir el ácido fólico en la forma activa que el cuerpo puede utilizar  que incluso puede atravesar la barrera hematoencefálica, lo cual ayuda a explicar la utilidad del folato contra los trastornos neurológicos. Si esta enzima tiene poca actividad en el hígado y tomamos grandes cantidades de ácido fólico, podríamos terminar con niveles excesivos de ácido fólico sin metabolizar en nuestro sistema como  se observa en la sangre de mujeres posmenopáusicas que toman suplementos. Pero el ácido fólico es peligroso.

Una alternativa mucho mejor que el ácido fólico es el metilfolato, que es una forma biológicamente activa de esta vitamina B. Al buscar un suplemento que contenga esta vitamina hay tener mucho cuidado, ya que esta forma biológicamente activa tiene un nombre que es difícil de distinguir de la forma de metilfolato que no está activa. Por lo tanto, al buscar un suplemento de folato, hay que leer la etiqueta cuidadosamente y prestar atención a cada letra en el nombre: El L-metilfolato y 6(S)-metilfolato son dos formas biológicamente activas de vitamina B9. Otros nombres de estas formas activas incluyen metafolín y quatrefolic. Y hay que evitar el D-metilfolato y 6(R)-metilfolato.

Tener cuidado con los suplementos que sólo mencionan “metilfolato” o “5-MTHF” sin especificar su forma exacta. Debe especificarse si contiene L-metilfolato, 6(S)-metilfolato, metafolín o quatrefolic.

Obtener cantidades suficientes de folato (junto con otras vitaminas B, en especial B6 y B12) también es importante para la prevención de la depresión y el Alzheimer. La homocisteína que tiende a elevarse cuando se tiene degeneración cerebral. Si no tiene suficientes cantidades de estas vitaminas B, aumentan sus niveles de homocisteína. En cambio, cuando aumenta el consumo de folato y vitaminas B6 y B12, los niveles de homocisteína disminuyen. Al controlar los niveles de homocisteína, se podría reducir la contracción cerebral y con ello retardar el inicio de la enfermedad de Alzheimer.

La mejor manera de evitar la deficiencia de folato (B9) es comer un suficientes vegetales frescos, crudos y orgánicos de hoja verde, en especial brócoli, espárragos, espinacas y nabos verdes.

Cerca de la mitad de la población tiene dificultades para convertir ácido fólico en su forma bioactiva debido a una reducción genética de la actividad enzimática, así que si toma un suplemento de vitamina B, debe contener folato natural o biodisponible (como levadura nutricional, L-metilfolato, 6(S)-metilfolato, metafolín o quatrefolic) en lugar de ácido fólico sintético.